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Los órganos genitales del joven hombre colgaban entre sus piernas. Tenia 18 años, la edad en la cual su virilidad debia ser confirmada probando su esperma y su DNA. Hasta este punto, todos los jóvenes hombres su edad eran más o menos iguales. Al final del día, todos los hombres jóvenes todavía serán más o menos iguales. Pero, para el anochecer, este pobre joven hombre YA NO LO SERA MAS.
Era mi trabajo cerciorarse de que esto sucediera de una manera ordenada. Siendo una mujer, quizás no entienda lo que siente estos jóvenes cuando son castrados. Pero, siendo una madre de un hijo de 17 años, es a menudo una prueba muy dura castrar a un joven hombre que esta atado. Especialmente cuando su único crimen era una muestra genética o reproductiva mala que en los viejos tiempos se habría prevenido desde la concepción. Pero los tiempos eran diferentes ahora. Me preparé para el procedimiento de la misma manera que siempre lo hago. Uso una bata blanca de doctor con botones superiores rectos. Sé que lo hago por vanidad. Pero es también por los jóvenes para que se sientan seguros después de todo es su hombría que dejan atrás en la mesa, sus deseo y futuro. Uso mi cabello recogido hacia atrás, apenas solo para apartarlo de mi cara durante el procedimiento. No uso ninguna máscara o guante. Realmente no es necesario, puesto que la castración se hace en un lugar estéril con pocas posibilidades de una infección. Millares de hombres jóvenes vienen a esta oficina cada año en su décimo octavo cumpleaños. La mayoría se van por sus propios dos pies, orgullosos y fuertes, con sus órganos genitales todavía llenando sus pantalones vaqueros. Cuando lleguen a casa, tendrán una fiesta de cumpleaños donde celebraran con su familia y amigos. Y quizás el joven ya tiene un amor, y le espera una noche de pasión. Después de la prueba un joven puede tener sexo con cualquier muchacha mientras ella este dispuesta. Pero, si el joven es uno de los pocos que es rechazado por cualquier razón por las muchachas, me los traen de nuevo. Y cuando dejan el edificio, casi todos tienen una erección muy visible que hace a sus pantalones parecer una carpa de circo entre sus piernas. Pero este no será el caso. Y él lo sabía. Conocía a este chico, pero solamente por nombre. Su nombre era Chris algo parecido. Mi sobrina había salido con su hermano hace varios años, y lo ví en algunas reuniones familiares. Pero no lo conocía bastante bien para que interfiera con mi trabajo. Dudo que este joven me recordara. La gente joven no presta mucha atención a los adultos. Él me miraba fijamente. Sus ojos marrones eran grandes y abogaban por el. Había una correa sobre su frente, presionando su pelo marrón con su piel. Otra correa en su barbilla para sujetar bien su cabeza. Pero su cabeza no esta pegada a la mesa. Se apoya levemente en una almohadilla suave. Las correas la mantienen firme sobre esa almohadilla, pero él está libre para mirar todo su cuerpo. Él me está mirando fijamente mientras que estoy parada debajo de sus piernas desnudas. Miro sus piernas. Son largas, con pies grandes. Sus dedos eran gordos y prominentes. Lo imagine usando zapatos deportivos mientras jugaba baloncesto con sus amigos. Él estaba en el equipo local de la preparatoria. Él era ciertamente muy alto era un buen jugador. Lo había visto cuando su escuela jugó contra la escuela de mi hijo. Él era un jugador agresivo, empujando dorso alto contra los otros jugadores, empujándolos del aro. Lo imaginaba todo sudoroso, siendo una parte importante del equipo para ganar sus encuentros en contraste a como estaba en la mesa. Ahora, totalmente inmóvil por las correas ya nadie celebraba sus dos grandes pies desamparados en la mesa. Los pequeños vellos marrones de sus piernas sobresalían sobre las correas. Sus fuertes piernas fueron atadas con otra correa en sus muslos sin pelo. Dos correas mas sobre sus bíceps, y dos más sujetaban sus muñecas. Una correa ancha se extendía sobre su delgado pecho pero musculosamente firmemente. Dejaban ver la mata de pelo marrón de sus axilas debajo de sus brazos. Una última correa se extendía a través de su cintura, entre su ombligo y su abundante, enredada y gruesos pelos marrones que rodeaban su sexo. Esa correa negra cubría fino rastro de pelos marrones que conducían hasta su vello pubico, encima de su blanca y tersa piel, Sus ojos estaban fijos en mí. Eran grandes y marrones, enmarcados por dos cejas marrones. Ojos dormilones, mi madre los habría llamado Son esa clase de ojos que un hombre después de hacerte el amor y mira fijamente tu alma. Ahora miraban fijamente temerosos y suplicantes. Él sabía que su esperma y su genética habían condenado su hombría. El solamente podía esperar mi misericordia, el sabia que no había ninguna esperanza de todos modos. Pero supongo que un joven que hace frente al final de su masculinidad debe aferrarse en una cierta esperanza. Miraba al muchacho, cerciorándome de que todo estaba en orden. Examiné sus órganos genitales, la fuente y el centro de su hombría que estaba a punto de extinguirse. Sus testículos colgaban hacia su culo. Sus huevos jóvenes y sanos parecían pesados. Sus huevos gemelos estaban enmarcados perfectamente por una bolsa suave de carne. Su escroto dejaba ver sus huevos jóvenes perfectamente en su interior. Sus pequeños vellos marrones estaban dispersados alrededor de la suave piel, que era de una tonalidad marrón claro. En el cuello de su escroto, de su parte de abajo de sus regordetas bolas, había unas pequeñas arrugas y dobleces en la piel. Puse mi dedo contra las arrugas para alisarlas, y ambos huevos se revolvieron y cambiaron de lugar en su escroto. La verga sin circuncidar y suave de Chris se asentaba encima de su escroto, reclinándose entre hendidura que hacían sus dos grandes huevos. Su textura era suave y venas sobre salían de ella. Era hermosa la manera en su verga flácida resaltada por la piel de su escroto. La piel Pardusca rosada con varias suaves arrugas detrás en medio de sus regordetas bolas. Sabía que esa suave carne que colgaba era virginal. Todos los hombres jóvenes son vírgenes hasta que los prueban a 18 años. Un detector de mentira confirma esto. Y no deseas saber lo qué les sucede a los chicos que fallan en esa prueba. El desafortunado joven había fallado en esa prueba. Él esperaba el día en que lo probaran y podría legalmente tomar a todas las mujeres jóvenes que admiraban su cuerpo, habilidad y humor. Eso ahora no sería posible. La juventud y la frescura de sus órganos casi hacia una pena castrar al chico. Pero sabía que debia ser hecha. Ya era hora. Comprobé mi equipo con minuciosidad. La mesa a la cual ataron con correa al chico desafortunado fue diseñada especialmente para las castraciones. Los pies del joven hombre, fueron atados con hacia abajo con correas. En medio estaba EL CASTRADOR. Era un anillo de metal brillante color plata, de aproximadamente de dos pulgadas de gruesas, liso y pulido, con un agujero de 3 pulgadas en el centro. Detrás de ella estaba una palanca de mando de color plata con un botón rojo ancho en la parte superior. El instrumento para castrar funciona sobre un carril en la mesa de modo que pudiera ser levantado entre las piernas de cualquier varón, sin importar que tan alto o ancho fuera. Tome el castrador y la coloque en el lugar correcto debajo de los huevos que colgaban del pobre chico. Caminé al lado de la mesa. Mis brazos eran demasiado cortos para alcanzar la entrepierna chico. Pero de lado podría alcanzarla por sus caderas y tener acceso fácilmente a su entrepierna. Podía ver los músculos tensarse de sus caderas debajo de su pálida piel mientras que él intenta moverse. Pero no era posible. Sus músculos son inútiles gracias a las muchas correas que lo sujetan. Bien, el castrador esta en el lugar correcto entre sus piernas. Sabía que él podía sentir el frío metal rozar contra la sensible piel del interior de sus muslos. Tome suavemente la verga que descansaba sobre sus huevos. Su órgano se sentía extraño en mi mano femenina. La sensación de un pene siempre me sorprende -probablemente los hombres también se sorprenden de la misma forma con la sensación de una vagina no importa cuantas veces hayan sentido una. Su órgano era suave y flojo. Podía sentir el endurecimiento de sus pequeñas venas y finos tejidos debajo de la piel. Su verga pesaba, aun cuando estaba flácida me imaginaba su tamaño en erección. Hhhuuuuuhhhhh. Chris respiraba y exhalaba de forma pesada. Sabía que esta era la primera vez que su verga era tocada por una mujer. A pesar de su situación desesperada, sentía su verga crecer en mi mano. Pero su pene no era mi interés principal. Me incline sobre su muslo izquierdo, dándome una vista de sus huevos. Los alcancé y cheque su escroto con las yemas de mis dedos. Su piel era como de terciopelo. Sentía los tejidos finos esponjosos de su epidermis. Rodé cada uno de sus huevos entre mi pulgar e índice. La superficie era tan lisa y firme. Sus huevos eran sanos y viriles. El cuerpo de Chris comenzó a temblar mientras que mis dedos checaban su hombría. Ésta no era totalmente una respuesta de miedo, lo sabía muy bien. Recuerdo a mi marido cuando nos casamos. Cuando agarraba sus huevos, él temblaba un poco. Pienso que es una respuesta natural de un varón cuando alguien toca sus huevos. Así que la respuesta de Chris no sólo era por el miedo, su verga comenzó pararse y a levantarse de su muslo. Después de todo una mujer, jugaba con sus huevos. Y él era un varón virgen de 18 años. Pero no había tiempo para eso tiempo. Tendría tiempo para eso cuando mi trabajo terminara. Tiré del castrador hasta su posición. Uno por uno, deslicé sus huevos a través del anillo de plata. Él se crispó otra vez cuando sintió el frío del metal sobre la piel suave de su escroto. Cuando ambos colgaban ya al otro lado del aro, empujé el anillo hasta la base del escroto. Y lo trabé ahí, vi que su verga ahora estaba erecta sobre su vientre Y era una poderosa barra de carme, era difícilmente no verla. Miré fijamente la extensión de su verga. Tenia cerca de 2.5 de longitud desde la apertura de la uretra en la punta de su verga hasta el aro que delimitaba su glande. Y Poco mas de 6.5 de longitud el tronco de su verga, con una circunferencia alrededor de 5.5 y era muy ancha, tengo que decir que me impresione. Y el hecho, que fuera musculoso, sin un gramo de grasa hacia parecer su miembro mas grande y más impresionante. ¡Dios, era más grande que la de mi marido! Los ojos de Chris seguían cada movimiento. No pienso él pudiera hacer algo sobre su gran verga, pero sabía que él podría sentir el frío castrador contra el cuello de su escroto. Y sus ojos me seguían. Daba tanta lastima, como un niño al que su juguete preferido se le ha roto. Pero no era un juguete de un niño lo que se levantaba entre sus piernas. Su hombría, la herramienta de su placer y las bolas que la accionaba. Él estaba perdido por ellas, él solo lo sabia gracias a su mano. Sus ojos estaban mojados por el miedo y cólera. Pero él no dijo ninguna palabra. Al respirar, su pecho se levantaba debajo de la apretada correa. Estás listo Chris, dije, mi mano se apoyo sobre su muslo sin pelo. Oí su respiración acelerar entre sus labios pálidos y rosados. El era lindo por no utilizar otra palabra. Era fuerte y masculino, pero todavía no definido y difícilmente había alcanzado la madurez de un hombre en cuerpo y mente. Él seguía siendo un adolescente, un joven hombre. Pronto seria un joven castrado. Por favor, él dijo. Cerró sus ojos como si esperara ser castrado. Tha, hea, hea, él lloriqueó. Y de pronto lo hice. Estaba dentro de las mis derechos hacerlo, aunque no lo hacia generalmente. Pero este joven daba tanta lastima, aun con su desesperación, era lindo, Tan masculino no podía dejarlo así. Me incliné hacia el. Y con mi lengua lamí la punta de su glande. Me encanto su sabor, dejando la verga erguida y dura por mi lenguetazo. Huuuhhhhhh, El abrió sus ojos grande. Casi se estrangula del sobresalto. Su cuerpo entero y los músculos de sus bíceps de sus muslos, temblaron en un espasmo que de placer por la sorpresa. Mi mano agarró la base de su verga. Sentía su caliente firmeza contra mi mano. Mis dedos delgados envolvieron su verga, sintiendo sus venas grandes accionarse a través de la fina piel suave de su verga. Las yemas de mis dedos tocaban apenas su verga y movía mi mano desde la base de su verga hasta la punta de forma suave. No había comparación entre su verga y la verga de mi marido. Era ciertamente más larga, Tanto en longitud principal. Como en grosor. La froté ligeramente, mis dedos resbalan sobre la piel tersa y suave de su verga. Un escozor entre mis piernas me hizo preguntarme que se sentiría sentir las arremetidas de sus caderas en mi vagina. Mis dedos apretaban firmemente la verga, presionando el canal de su uretra. Cuando pasaba a la mitad de su verga, una gota de líquido claro emergió la raja de la punta de su verga. Cuando mi pulgar alcanzó la línea marrón de la cicatriz de su circuncisión, me incline otra vez hacia el. Sus ojos todavía vigilaban, cada uno de mis movimientos. Pero él parecía todavía de alguna manera asustado. Era la primera vez que el sentido eso, yo sabía eso. Era la primera vez que su verga le daba placer sin que esta fuera proporcionada por su mano. Froté ligeramente su verga y metí su caliente verga profundamente en mi boca. Hasta la base, y mis pequeños dedos jugaban con sus huevos. Su glande era regordeta y ancha. Mi boca estaba estirada de par en par, mis labios firmemente sobre mis dientes. Sentía mis labios estallar casi al punto del dolor, y lo chupe con todas mis fuerzas. Sentía los músculos de su culo tensarse, pues él intentaba empujar su verga en mi boca. Pero por las correas a través de su cintura, su instinto de empujar era inútil. La saliva en mi boca bañaba su glande mientras la chupaba el estallo dentro de mi boca. La saque aprisa, limpiando todos los restos se su leche con mi lengua, sintiendo el calor de su verga, probando la salinidad de su semen. El movimiento de mi lengua, el calor de mi boca y la suavidad de mis mejillas, fue demasiado para la joven verga virginal. Hhhhhhhaaaaaaaa, lo oí decir. Con un ESTALLIDO salvaje, dejo salir todo su semen, palpitando en los primeros momentos de su orgasmo. Su cara se tensó, sus ojos se cristalizaron, pero seguían estando abiertos, mirando fijamente mi cara y su miembro temblar. Puse mi mano rápidamente en su glande, y lentamente, con lamí la punta de su verga. Sabía donde exactamente debía, dar masajes a su próstata, preparándolo para expeler su semen de su masculino cuerpo había hecho en sus huevos NNNnnuuuuugggggg, jadeó, con su boca abierta. Su cara se tenso como si sintiera dolor pero sin el dolor. Mantuvo sus ojos abiertos, mientras su gordo miembro era masajeado por mi mano. Cuando mi mano pasó por la línea marrón de su cicatriz de la circuncisión, el primer espasmo masivo comenzó. Sentía su verga convulsionarse por primera vez. Tenía un espasmo y literalmente su semen salio como un cohete a borbotones de su verga. Salpicó contra su Pecho. Y grito. Los músculos de sus muslos se tensaron aun más. El segundo espasmo, fue una más fuerte que el primero, envió un chorro de caliente semen blanco sobre su pecho. El tercero fue más débil; y así, el cuarto. Seis grandes chorros de semen se depositaron sobre su pecho y vientre. Y cuando terminaron los espasmos el chico cerró los ojos, y gimió. Un gemido profundo de un varón satisfecho. Mi mano estaba en la base de su verga de nuevo mientras que la su respiración era entrecortada y los espasmos en su verga finalmente pararon. Apenas dos movimientos y una chupada bastaron para que joven se viniera. Dios, él era un pobre niño todavía. Cuando sus ojos se abrieron, estaban mojados y cansados. Mientras que sus músculos en cascada se relajaban. Pero sabía que no había tiempo para él se relajara. Caminé al borde de la tabla. Puse mi mano en su gran pie derecho sentía el calor de su cuerpo. Soy segura que su pie todavía temblaba, como el resto de su cuerpo. Y sus ojos todavía me miraban. Alcancé la palanca de mando entre sus pies. Se sentía fría y fina en mi mano, que todavía sentía el espasmo de gran verga. Presioné con mi pulgar al botón rojo de la palanca. Y mire al joven virgen. El sudor de su placer final todavía escurría por su cuerpo. El semen de expulsado gracias a su primer mamada escurría por su estómago y musculoso pecho. Vi que su escroto fue apretado por el castrador. Sus huevos habían intentado naturalmente salirse del aro cuando su orgasmo de acercó. No importó. El castrador fue trabado en su lugar. Todo estaba listo. La sincronización estaba ya lista. Presioné el botón lentamente, sintiendo la resistencia pasar por mi pulgar. El anillo plata que era un anillo alrededor de su escroto marrón comenzó a moverse. El mecanismo interno comenzó su cruel trabajo. Como el diafragma de una cámara fotográfica, el anillo dio vueltas se cerraba. Chris sentía la presión. Él sentía la presión contra el cuello de su escroto. Escudriñe sus ojos, los tenia como antes de que tuviera su orgasmo, su cuerpo se convulsiono. Y sus ojos inocentes me miraban fijamente, abogando por el. Por favor, él dijo. Por favor, no mis bolas. Él intentó sacudir su cabeza, pero las correas la mantenían firme. Por favor, deseo ser un hombre. Su voz era uniforme. Profunda como la voz de un hombre. Sentía la resistencia del botón crecer. Sabía por experiencia que el momento estaba cerca. El diafragma interno del castrador dio vuelta y torció, las cuerdas que alimentaban a sus huevos. Pero él ya sería padre, ni marido. Ni hombre. Aplico más presión al botón, Siento la resistencia mi pulgar. Chris cerró los ojos firmemente. Su cara mostraba una expresión del dolor. Sus cejas oscuras se tensaron. Nnnnuuuuggooooooooooo, él gruñió. Nooonoooooo. Mis bolasssssss. Huuh, huhh, huhh. No, no, por favor. Vi su verga ablandarse rápidamente, sobre su muslo. Un órgano tan impresionante. Pronto será inútil e impotente. Nunca podrá hacerse venir a una mujer. OH DIOS! él gruñió como un virgen en los brazos de su primer mujer. Pero con más desesperación. Más terror. Sentía el botón debajo de mi pulgar. Y la fuerza de la presión que había estado utilizando en la palanca de mando repentinamente presione el botón hasta abajo. Y el tecleo del mecanismo. Dio una torcedura repentina, al regordete escroto del pobre chico fue separado de su cuerpo. Cayo libremente plopping en la mesa, a agrada el ruido que hacen al chocar contra la mesa. Nniuuughhhhhhh, el chico castrado gruñió, pero él no gritó. Él estaba en choque, sabía, que sintió el corte entre sus piernas. A través del agujero ahora vacío del corte, vi el nudo torcido donde los testículos adolescentes ahora cortados habían colgado una vez de su cuerpo. Era como cuando su ombligo fue atado. Él nació otra vez como buey. Era una castración limpia, nada de sangre. El cuerpo de Chris comenzó a convulsionarse y a tensarse, diferente que cuando su cuerpo había eyaculado. Pero él ahora no era un hombre. Él no era un muchacho como los demás. Mi propio hijo, un año más joven y con una verga más pequeño que este chico tenían, eran sin duda alguna más hombre que lo que el seria el resto de su vida. Caminé al lado de la mesa, parándome por su cadera pues tenía que terminar el proceso. Retire el castrador, lo moví nuevamente dentro de su lugar al pie de la mesa lo puse de nuevo en su posición de salida, miré los pies grandes del chico neutralizado. Él ahora ya no era un hombre. Mientras caminé más allá de su cadera una vez más, noté que sus ojos estaban abiertos otra vez. Me vieron, y me conocían. Estaban cansados y vacíos. Tomé el escroto separado de la mesa. Seguía estando caliente en mi mano; los dos huevos estaban aun ahí. Ahora, él era un eunuco que temblaba. Sus deseos y placer se habían ido para siempre. Mientras que caminaba hasta la cabecera de la mesa, deje caer su escroto sobre su pecho. Golpeó la carne sin pelo de su pecho con una PALMADA, y rodó a través de las manchas de su semen para reclinarse en los músculos de su estómago. Mma, mma, mma, el chico lloriqueó mientras sentía sus bolas contra su piel. Mientras sacudía el pelo marrón sudoroso de su cabeza el podía ser mi hijo. Olía el aroma de su sudor en mi mano. Y sonreí. Fue tan simple. Apenas una castración estándar.
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