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El muchacho decía que parara, pero su pene decía algo más. Su pene duro como piedra sin circuncidar reposaba sobre su estómago, palpitando. El glande era de color púrpura, y una gota de preseminal goteaba de la punta. Este muchacho era increíblemente bien dotado. Qué vista tenia sobre mi cama! Él estaba desnudo y extendido, sus muñecas y tobillos estaban atados a las esquinas de la cama. Su entrepierna estaba bien afeitada, haciendo ver su pene y huevos aún más grandes. Él tenía un cuerpo muy caliente para alguien de 16 años. Su pecho sin vello y bien definidos. Sus pezones estaban erguidos, no me sorprendía ya que pasé un largo rato chupándolos y pellizcándolos. Y el muchacho era bonito, sin duda. Ojos azules, pelo rubio, y tres pendientes en su oído derecho. Las lágrimas fluían de aquellos bonitos ojos cuando él pidió que no lo castrara. Yo había visto esto antes. Los jóvenes quien me dijeron que querían perder sus huevos, se acobardaban cuando el momento se acercaba. Pero su pene siempre los contradecía. ¿Usted no puede discutir con una erección, verdad?
Puse mi mano alrededor de su pene y muy despacio comencé a masturbarlo. Debo decir que estaba impresionado por el equipo del muchacho. Este debe tener 7 pulgadas y tan fuerte como el acero. El líquido pre seminal goteaba por mi mano conforme su orgasmo se acercaba. Muy pronto será solo un recuerdo pera el muchacho, pensé. Él siguió suplicándome para que no le cortara los huevos, pero él también jadeaba casi al borde de venirse. Yo podía ver su escroto apretarse contra su entrepierna, sus huevos claramente marcados en la piel apretada. Aceleré el movimiento de mi mano para empujarlo al borde de su orgasmo, y mire como sus dedos del pie se doblaban y su cuerpo se arqueo en la cama. Su grito de éxtasis vino sola una fracción de segundo antes de que un chorro se semen estallara de su pene. Cuando su cuerpo se hundió en las sábanas otra vez, el fluido blanco pegajoso cubrió su estómago y pecho. Tomé mi mano izquierda y despacio extendí el semen alrededor de su pecho, mientras mi mano derecha comenzó masajear su escroto, compadeciendo a las cuerdas que dan vida a sus huevos. Antes de que el muchacho pudiera reponerse del poderoso orgasmo, tome el castrados plateado y le coloqué una liga en su huevo derecha. Él gritó cuando la liga comenzó a aplastar la vida de la cuerda. Él se agitó, pero no había ningún modo de soltarse. Pacientemente conté los segundos, no haciendo caso a sus gritos y lágrimas. Un minuto más tarde repetí el procedimiento, completando el viaje del muchacho. El semen todavía goteaban de la punta de su pene como mi mano mantenía las ligas fuerte cerradas. Su Él sollozó se volvió fuerte cuando liberé el castrador. Estaba hecho. Una hora más tarde volví al cuarto, donde el muchacho todavía estaba. Con cuidado palpe alrededor de su escroto, comprobando que ambas cuerdas estaban completamente aplastadas. Sus huevos sintieron mi frío toque. El trabajo estaba hecho. Le dije que esperar unos meses. Al principio a el le seria difícil eyacular normalmente, pero esto rápidamente cambiaría. Se haría más difícil alcanzar y mantener las erecciones, y el semen se harían más claro. Su deseo sexual disminuiría, y su cuerpo sufriría un número de cambios. Expliqué que su pecho y estómago se ablandarían, y sus pezones se harían muy sensibles. Él escuchó silenciosamente como sería de ahora en adelante su vida. Yo no podía menos que notar que su pene era ya solo el de un eunuco. Reí y poniendo mi mano alrededor de su pene, inicie la ultima masturbación en la vida del jóven.
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