A PERFECT JOB ESPAÑOL
By: Mark

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[GAY] [PENECTOMY] [TESTICLES] [NULLIFICATION]

Un joven hombre se dedica a castrar a otros hombre por encargo siendo el gay, le encanta su trabajo. este relato no es mi lo traduje de uno de esta pagina al autor gracias. Suban sus relatos traducidos o propios en español


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Me gusta mi trabajo. Me pagan mucho por hacerlo, pero lo haría gratis. Soy un cortador – corto los penes y testículos de los hombres. Por lo general es voluntario, pero a veces no lo es.

Soy un tipo bastante atractivo, a finales de mis años 20. Aprendí mucho en mi antigua profesión como paramédico, donde observe a doctores trabajar en las salas de urgencias y ambulancias. Con el tiempo también "también aprendí como suministrar" con algo de práctico – en escalpelos, Medicinas (drogas), y otros artículos. En una palabra un trabajo muy padre, a todas horas me llaman. Sobre todo de tipos que quieren ser cortados. De vez en cuando, algún tipo es sentenciado a que le corten su pene. Cada vez más a menudo, aunque esas llamadas son de tipos que no desean perder su virilidad. Veamos algunos ejemplos:

Steve, 25 años

Esto era un caso insólito. La orden vino de un tipo de mediana edad, un padre quien quiso ponerle un alto. Steve había violado a su hija, y la había golpeado salvajemente. Este muchacho era verdaderamente inteligente. El usó un condón así que no había ninguna evidencia para condenarlo. Era su palabra contra la de ella, y él fue absuelto por un jurado. Su padre decidió tomar la justicia en sus propias manos. Él dijo que me pagaría lo que quisiera, pero quería que Steve perdiera su pene solamente su pene. Así, él todavía sentiría deseos, pero no sería capaz de realizarlo. Tuve que admitir que era un gran plan, y este bastardo merecía su castigo. Seguí a Steve por un tiempo, supe que le gustaba caminar. Su lugar favorito era la barra de un bar a las afueras de la ciudad. Inspeccioné el lugar, y averigüé que los baños de caballeros tenía una puerta que daba a la parte de atrás el bar, que conducía a un callejón. Eso era perfecto. El siguiente el viernes, lo seguí hasta el bar, estacione mi camioneta en el callejón, y entre a acechar a mi presa.

Después de unas cervezas, Steve se dirigió a los baños de caballeros. Espere unos segundos, luego lo seguí. Él estaba de pie en el orinal, solo. Esto era la última vez que el sería capaz de orinar de pie. Me acerqué por detrás y puse mis brazos alrededor de su pecho, presionando un cuchillo contra su garganta. “No te muevas ni hagas ruido, ” le susurré a su oído. “ Subete la Cremallera de tus pantalones y ven conmigo. ” Steve condescendió, salimos por la puerta de atrás conmigo todavía con el cuchillo a su garganta. De repente él agarró mi brazo y me hizo girar. Pero soy un tipo grande, y Steve era mas bajo. Lo golpee los huevos y en la cara, enviando su trasero al suelo. “Haz eso otra vez pedazo de miarda, te cortaré tu garganta, ” dije, sosteniendo el filo del cuchillo en su cuello. La mirada de terror en sus ojos me dijo que él no intentaría nada otra vez.

Lo empujé adentro de la camioneta y cerré las puertas detrás de mí. Me senté sobre su pecho, poniendo sujetando sus brazos al piso de la camioneta, y alcancé de un refrigerador donde guardo mis drogas. Una aguja hipodérmica de una bandeja, con una poderosa droga. Lo pinché en su hombro, y en unos segundos él estaba inconsciente. Después de esposar Steve y amordazarlo, conduje hasta mi casa al otro lado de la ciudad. Entre a mi garaje, y arrastré su cuerpo drogado hasta el "cuarto de huéspedes". Este cuarto era a prueba de ruido, para que nadie fuera de la casa pudiera oír algo. Puse a Steve en una mesa de operaciones que robe del hospital en que trabaje por última vez. Entonces empecé a trabajar. Primero le quité toda su ropa. Steve era un tipo joven, rubio, guapo. Ahora entendía como él era capaz ganarse la confianza de las mujeres. Cuando le quite sus pantalones, vi que tenía un bello e incircuncidado pene. Me alegro, y de ver ese órgano masculino – especialmente cuando soy el que lo tengo que cortar.

Trabajo rápido en caso de que Steve recobre el conocimiento. Puse sus pies en los estribos, ate muy bien sus tobillos en su lugar. Pase dos correas a través de su pecho, fijando su pecho firmemente a la mesa. Sus manos fueron esposadas a las piernas de la mesa de operaciones. Ahora solamente tenía que esperar que despertara. ¿Qué demonios sucede? Él gritó media hora más tarde, cuando la droga finalmente perdió su efecto. Él comenzó a tratar de soltarse, pero pronto comprendió que era imposible. Me acerqué y reí. “Hola Steve. He sido contratado para darte un mensaje. Del papá de Linda. ” Sus ojos se ensancharon con terror al escuchar el nombre de su víctima. Seguí hablando mientras abría un catéter y lo colocaba a una bolsa se suero. “Esta es la historia, Steve. El papá de Linda quiere asegurarse que nunca mas hagas daño a otra señorita. Entonces voy a cortarte el pene. ” Él comenzó a gritar, entonces paré lo que hacía y le puse una mordaza en forma de pelota en su boca. Con bastante esfuerzo, logré meterle la pelota en su boca y amordazarlo.

Esto es un catéter, Steve. Voy introducirlo por tu pene hasta tu vejiga. Después de que corté tu pene. Esto mantendrá a la uretra abierta para que puedas seguir orinando. A propósito, vas a tener que agacharte a orinar de ahora en adelante, justo como aquellas muchachas de las que abusaste. Esto era la parte de su castigo. Pensé en el miedo que Linda había sentido cuando Steve la violo y cuando la había golpeado. Steve sólo tenía lo que merecía. Después de empujar el catéter y ver como la orina fluye por el tubo, comencé a lavar el pene de Steve con un desinfectante de color marrón conocido como yodo. Noté que su pene se ponía duro, me hizo reír. Tantos tipos realmente se imaginan la idea de perder su pene. ¿Esto no es mi idea de diversión, pero ¡eh!, al que debo juzgar es a el?

Finalmente, todo estaba listo. Tengo un anestésico en mi bolso, pero no voy a usarlo en ti Steve. Vas a sentir cada corte. ¡Cuándo ya no tengas pene lo sabrás! Los ojos de Steve estaban muy abiertos, y él desesperadamente intentaba soltar sus brazos, pero yo los había amarrado muy bien. Agarré su pene, que ahora tenía una gran erección. El catéter de su pene llevaba la orina de su cuerpo a un bolsa a un lado de la mesa. Steve gimoteaba y sollozaba, pero no hice caso. Soy un profesional, después de todo. No puedo dejar que unas pequeñas lágrimas me detengan. Steve intentó gritar cuando sintió el frío filo del escalpelo en la base de su pene. Por lo general hago esto muy rápido, pero hoy no tengo ninguna prisa. Retiré el escalpelo y miré como unas pequeñas gotas sangre salían de la pequeña incisión. Unté mi dedo con su sangre y se lo mostré para Steve lo viera. Él sollozaba y desesperadamente intentaba evitar que siguiera. Noté como mi propio pene tenia una fuerte erección al ver esa magnifica escena.

Devuelta en donde estaba. Presioné el escalpelo sobre su pene, abriéndome camino hasta que sentí tocar el catéter. Entonces comencé a cortar alrededor de la circunferencia del eje. Los gritos sordos de Steve y movimientos desesperados. Casi hicieron que me compadeciera del pobre bastardo. Casi. Solo tomó aproximadamente cinco minutos para terminar de cortar el pene completamente. Lo levanté a una distancia del cuerpo de Steve, y lo jale por el tubo del catéter hasta que salio. Aquí está Steve, dije, sosteniéndolo para pudiera verlo. Dile ¡adiós! Para siempre. Tire el órgano inútil en un bote de basura al lado de la cama. No hay mucho más que contar. Después de la penectomia, inyecte a Steve con un anestésico. Lo limpié y lo vestí, y lo subí de nuevo a la camioneta. Lo regrese al callejón del bar donde lo había secuestrado. Calculé que alguien lo encontraría pronto. No había nada que Steve pudiera hacer. Ellos nunca encontraron su pene, así que no pudieron recolocarlo. Él no tenía idea de donde de llevo a cabo la cirugía, estaba fuera de su alcance. Él acusó al padre de Linda de arreglar su penectomia, pero no había ninguna evidencia para la policía actuara sobre el. Steve estaba jodido – eso era algo que él nunca haría de nuevo a alguna muchacha otra vez.

Jonatán, 19 años.

Este niño fue un caso difícil. ¡Él quería el paquete completo – pene, huevos, hasta sus pezones. El dinero no era problema. Y nada podía decir de ello, No podía entender a este muchacho. Él era absolutamente hermoso. Él tenía la cara de un modelo de catálogo, y un cuerpo que hacia juego. ¡No quería anularlo, quería cogerlo. Siempre intento hablar con mis clientes sobre ello, solamente para asegurarme de que ellos son realmente conciente sobre sus actos. Intento convencerlo pero Jon era el caso perdido sobre la anulación. He querido hacerlo durante años. Me gustan mi pene y huevos, pero solamente quiero perderlos. No puedo explicarlo. ¿Por qué los pezones también? Como los otros hombres son la parte más sensible de mi cuerpo. Puedo venirme solamente con jugar con ellos. Entonces esto no tendría sentido si los conservara después de que pierda mi pene y huevos. Entonces unos días después Jon se presento en mi casa para su cirugía. Él vino con una camisa que hacían lucir los músculos de sus brazos y su fabuloso pecho, y llevaba un jean que resaltaba su trasero. Su pene y huevos eran fácilmente visibles. Vi que tenía anillos en ambos pezones, y un Príncipe Alberto es decir un anillo en el glande. Él camino hasta mi sala de operaciones, su largo pene se balanceaba hacia adelante y hacia atrás. Él solo mirarlo me puso tan caliente que le hice una oferta. Una última vez, niño. Él rió y dijo, Bien. Cógeme. No necesité otra invitación.

Como de rayo, me arrodillaba entre sus piernas y mi pene estaba liso para penetrarlo. Este muchacho era un verdadero adonis – penetré su fácil su ano. Su pene se erecto rápidamente, y él comenzó a mover su mano arriba y abajo. Tome sus anillos de sus pezones, Hice lo que él me pidió, y él comenzó a gritar, más fuerte. Jala más fuerte. Tuérzelos también. Después de unos minutos él cerró sus ojos y se tuvo una gran venida. “ Oh, sí, ” él gritó, y un grande chorro de semen emergió del agujero de su glande. Instantes después, me vine dentro de su culo. Rápidamente me levanté, me puse mis pantalones, y comencé a amarrarlo con las correas de la mesa. Él no se movió en absoluto. Poco después él estaba bien atado, sus piernas bien separadas y su pene y huevos listos para ser cortados. Puse mi mano alrededor de ellos, y pensé, que era una lastima. ”Pero soy un profesional le quite su Príncipe Alberto antes cauterizar. Entonces inyecté un anestésico en su entrepierna y pezones. Él se estremeció al sentir la aguja, pero poco después él estaba entumecido en todos los sitios a ser cortados.

Esta era sólo la segunda vez en que yo le hacia esto a un tipo, era sumamente cuidadoso. Usé un pequeño escalpelo para cortar alrededor de los pezones, y poco después ambos estaban en una bandeja de acero, sus anillos aun estaban en ellos. Vendé su pecho y luego continué al acontecimiento principal. Normalmente solamente corto el pene, del mismo modo que como lo hice con Steve, pero ya que Jon estaba totalmente entumecido tomé mí tiempo. Primero corté el glande, luego hice un corte vertical de arriba hacia abajo del eje. No paso mucho tiempo hasta que el catéter sobresaliera de su entrepierna. Después de suturar, me moví a su escroto. Esto era un juego hermoso de huevos que colgaban de aquel saco. Solamente lo odié cuando puse el escalpelo y comencé a cortar alrededor de su escroto. En un instante sus dos huevos pendieran libremente del escroto. Tomé uno de los huevos grisáceos blancos en mi mano izquierda, y lo sacudí. Unas rebanadas más tarde, y el último pedazo de virilidad de Jon estaban en mi mano. El muchacho era un total eunuco ahora. Lo suture lo mejor que pude, y le dije que fuera al hospital donde ellos podrían hacerle una cirugía reconstructiva. Le di un analgésico, y lo ayude a vestirse. Me dio las gracias, él rió, y me beso en los labios. Maldito, si él no fuera un completo eunuco me lo cogía allí mismo.

Richard, 37

Este fue un caso de puros celos. Philip se puso en contacto conmigo y nos encontramos en un

café. Al parecer su novio Richard lo engañaba desde hacia tiempo. Él había encontrado mucha evidencia incriminatoria en la computadora de Richard, el muy bastardo había estado haciendo citas en el Internet durante meses. Quiero que usted le corte sus huevos, dijo Philip. Pensé que la solución era un poco drástica para la situación, pero soy un profesional. Tome la mitad de mis honorarios de Philip, e hice mis investigaciones. Philip me dio una foto de Richard, y quede impresionado. Aunque el tipo estaba cerca de los 40, él todavía se veía muy bien. Unos días más tarde me puse en contacto con Richard por Internet, usándome la información dada por Philip. “8 pulgadas de verga busca lo mismo, escribí. Quiero poner mis labios alrededor de tu gran pene. Esa noche. Hicimos una cita en una cafetería, y unas horas más tarde él se presento. Me encontré realmente atraído por Richard. Después de alguna platica, le sugerí que fuéramos a mi casa a tomar algo. Él rápidamente acepto.

Era bastante obvio que tendríamos sexo desde el momento que pasáramos por la puerta. Yo no me equivocaba. Richard se desnudo en unos segundos, y tuve razón. El tipo tenía un hermoso pene, y estaba totalmente erecta. Esto iba a ser divertido Después de una pequeña mamada, me encontraba de espaldas sobre mi cama con mis pies en el aire. Normalmente no profundizo, mucho con mis clientes pero Richard era diferente. Dolió como el infierno cuando él comenzó a penetrarme, pero comencé a relajarme y a disfrutar de aquello. Él duró un largo rato antes del gruñir y disparar su esperma en mi ano. Él no lo sabía, pero esta sería su última vez. Ahora era mi turno. Agarré sus tobillos y los descansé sobre mis hombros. Le metí un dedo bien lubricado en su asno y lo aflojé. Entonces presioné la entrada de su ano con mi pene, y la hundí hasta que mis huevos tocaron sus nalgas. Realmente disfruté coger Richard, y él pareció también disfrutarlo. Después de que por un rato sentí apretar su culo alrededor de mi pene, me vine dentro de el. Me derrumbé sobre él, respirando con fuerza. Entonces alcancé debajo de la cama, una jeringa, y lo inyecte en su muslo. ¿Qué pasa? Él gritó, pero en unos segundos él se derrumbo completamente dormido. Rápidamente lo até y le inyecte otra droga para que continuara dormido. Tomé una cinta y le peque su pene a su estómago. Entonces hice una incisión a cada lado de su escroto, y comencé a exprimir su saco. Después de un minuto, los testículos salieron por cada apertura. Até cada conducto que los unía s su cuerpo y luego los corte. Unos minutos más tarde, repetí el procedimiento sobre el lado izquierdo. ¡Adiós!, ¡adiós!, a los bebes, dije, cuando el ultimo huevo de Richard cayo en mi mano.

Una semana más tarde, encontré Philips en la misma cafetería. Aquí está el resto del dinero en efectivo, él dijo, dejando caer un sobre sobré la mesa. Y aquí está por lo que usted preguntó, contesté, dándolo una pequeña caja. Él abrió la tapa y miró dentro – un par perfectamente conservado de huevos. Un placer hace negocio con usted, él dijo, riendo y poniendo la caja en su cartera. Cuando guste contesté,



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